martes, 31 de mayo de 2011

EL PUNTO MÁS ALTO

La villa del Cerro es un barrio de clase media baja ubicado en la capital uruguaya. Allí se ubican algunos de los más peligrosos asentamientos de la ciudad. De todas maneras, tiene sus partes bonitas: lindas casas, una bella rambla, el Parque Vaz Ferreira, el Memorial de los Detenidos Desaparecidos (durante la dictadura militar) y la Fortaleza General Artigas, entre otros.

Al ser el punto más alto de la ciudad, quienes allí residen gozan de una inigualable vista de la bahía de Montevideo. Asimismo, la playa le da un toque diferente al barrio. Muchos pescadores que viven por esas zonas se aprovechan de la costa para "hacerse el día", mientras son observados por otros visitantes que salen a hacer distintas actividades, desde ejercitarse hasta sentarse a tomar mate admirando el paisaje.


El resto de la sesión fotográfica se puede ver en mi cuenta de Flickr.

Aprendiendo a usar Adobe Photoshop Lightroom

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miércoles, 25 de mayo de 2011

MALDITO VELLO FACIAL

Foto: www.bbc.co.uk

La cultura de la barba es diferente según los países, las costumbres e incluso las condiciones climáticas. Esta semana, por ejemplo, se celebró el Campeonato Mundial de Barba y Bigote en Noruega. El alemán Elmar Weisser, de 47 años, obtuvo el título a la “Mejor Barba del Mundo” gracias a una compleja “escultura” de un alce hecha de pelo. De barba.

Dejando de lado a estos “profesionales”, los uruguayos también tenemos una cultura barbística. Tal vez menos original y mucho menos “marketinera” que la de los noruegos, pero que refleja -como toda costumbre- la idiosincrasia de nuestra gente.

Entre los más jóvenes se destacan dos estilos. Uno, el típico pibe con bigote pelusa. Otro, el privilegiado al que la genética lo bendijo con barba y bigote a la edad de 15. En ambos casos, la personalidad se ve reflejada de manera directamente proporcional al vello facial de la persona. Los de la fea sombrita debajo de la nariz suelen tener una personalidad débil y tímida.

Aquellos con barba y bigote a la edad de 15 son tipos más fuertes y confiados. El pelo en la cara les permite entrar a lugares de adultos inaccesibles sin una tupida chiva. Lo mismo con respecto a ganarse chicas: una barba bien cuidada en la adolescencia es sinónimo de ganarse muchachas hasta de 18 años. Una locura.

En los adultos la historia es otra. Dejando de lado a los normales que no usamos barba, quienes sí lo hacen se dividen en múltiples grupos. Los barba descuidada y rala tienden a ser sindicalistas. Los barba larga son pichis, o judíos ortodoxos. Los que usan barba “corta” y lentes son intelectuales. También están los que usan barba candado, que suelen ser gorditos “comunes” que encontraron en su vello facial un rasgo de distinción. Los pelados que equilibran la falta de pelo en la cabeza con una barba prominente son también una de las especies recurrentes.

Por último, los que nadie salvo ellos mismos se entienden: los “bigote”. Aquellas personas que cultivan un buen mostacho son raras. Por alguna razón –si les preguntás por qué no te lo dicen- un día decidieron dejarse crecer pelos debajo de la nariz para nunca más afeitarlos. Es un hecho: dejate el bigote y nunca lo abandonás. Estás destinado a seguir así de por vida. A convivir con él, a cepillarlo y recortarlo con esos artilugios diminutos que nadie más que ellos sabe dónde compran.

La barba dice mucho de una persona. Niños púberes: atentos. El primer pelo en un rostro lampo significa el punto de partida de una nueva vida. Barba corta, larga, candado, prolija, desprolija o bigote. ¿Quién quieren ser?

IR POR MÁS

Una advertencia a todos los que piensan que Perujo y Corujo son hermanos: no lo son. Y aclaro, yo también lo pensé. Llevan una vida casi igual. Ambos jugadores de fútbol y laterales derechos y, aunque con diferencia de colores, los dos fueron referentes del equipo que los vio nacer.

Foto: www.ramplajuniors.com
El primero (Julián) hace un año atrás era el capitán y figura máxima de Rampla Juniors. Los hinchas picapiedras le pedían autógrafos, las jóvenes promesas añoraban sus consejos y los dirigentes del equipo de la villa consideraban sus opiniones. 

El segundo (Matías) es un poco mejor. Pero eso es inevitable. Entre hermanos siempre hay uno mejor que otro, más exitoso, más querido. Corujo consiguió algo que no todos los futbolistas han alcanzado en sus cortas carreras. Los hinchas de Wanderers le hicieron una bandera: “Corujo, ídolo y capitán”. Honor que solo el “Canario” García había recibido hasta entonces.

Foto: www.article.wn.com
Pero ese éxito del que disfrutaron durante años, ahora no existe. Luego de su pase a Nacional, Perujo no ha logrado continuidad. Los hinchas tricolores casi que no lo conocen. Que su nombre no aparezca más en los periódicos barriales del Cerro puede haber influido en los despistados que lo confunden con su “hermano” Matías. Corujo, por su parte, es pieza importante en Peñarol, pero su protagonismo está opacado por los Pacheco, los Rodríguez (sí, ambos), los Olivera, los Martinuccio y los “Urreta”. Si no fuera por su voluminoso peinado, “Chiche” sería uno más del montón. Que igual lo es.

Ambos supieron ser idolatrados por decenas de veteranos y algunos nietos (los que escaparon a la vulgaridad de ser de Nacional o Peñarol) que conforman el grueso de las parcialidades de Rampla y Wanderers. Hoy en día, muchos de esos veteranos y de esos nietos ya ni los recuerdan (unos por muy viejos, otros por muy pequeños).

A todos nos pasa en algún momento de nuestras vidas. Nos sentimos cómodos dentro de un determinado ambiente. Algunos deciden salir y triunfan, la mayoría no. A pesar de los aspectos negativos, es sano salir. Probarnos. Corujo y Perujo lo hicieron y dejaron de ser referentes. Pero ganan cuatro veces más plata que cuando lo eran. Saquen cuentas.

martes, 24 de mayo de 2011

GUARDERÍA DE CACHORROS

A los 83 años, Demetrio Asencio pasea a diario a su perro Bacán por los extensos espacios verdes del Parque Batlle. Bacán es un cachorro de seis meses recién cumplidos que significa una compañía muy valiosa para Demetrio. Él disfruta jugar con su perrito todas las mañanas. El paseo es voluntario pero obligatorio al mismo tiempo, ya que al vivir en un apartamento, sus salidas al parque son el único gasto de energías que tiene el animal en el día.

Asimismo, Demetrio suele encontrarse con su esposa más tarde en la mañana. Ambos conversan y miran cariñosamente a su mascota. De vez en cuando, la pareja se cita con otros vecinos que también llevan a sus perros ávidos por jugar, correr y escarbar pozos. El Parque Batlle se convierte en una guardería para cachorros.


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martes, 17 de mayo de 2011

LA PRIMERA HINCHADA

Foto: www.mundialensudafrica.com 

Me enteré que el “Gordo” Reyes fue el primer hincha del fútbol uruguayo. Encargado de reparar e inflar las pelotas con las que jugaba el Club Nacional de Football, el hombre firmaba siempre el presente en los partidos de los tricolores. A lo largo y a lo ancho del partido se dedicaba a alentar a su cuadro. Esto llamaba la atención de los visitantes que preguntaban quién era ese individuo. “Es el hincha pelotas de Nacional” contestaban. Me contaron que así surgió este término, hoy universal.

Luego de este primer hincha, surgieron los otros. Todos unidos por su pasión por el fútbol pero con características, cualidades y manías diferentes.

Es infaltable el veterano con la radio a todo volumen, una especie representativa de este hábitat. Estos señores fueron prácticamente criados por las viejas emisoras, y suelen coincidir con otra raza: la de los del termo y el mate. Aclaro que se los puede ver cruzados: radio, termo, mate. O por separado.

El que va con la bandera colgada en la espalda cual capa también es un fiel representante del hincha uruguayo. Aunque hoy en día, es una especie en extinción. ¿Por qué digo esto? Corren el peligro de que “no hinchas” del cuadro rival quieran robarle su estandarte luego de pegarle entre varios.

El tipo que va con la novia que no sabe absolutamente nada de fútbol es un prototipo recurrente. Si nos toca en una butaca cercana, escucharemos durante los 90 minutos una infinidad de preguntas tontas. Las novias no suelen tener filtro ni vergüenza para preguntar qué es el off side o de lanzar comentarios como “ese chiquito de medias largas me cae bien”. Totalmente innecesarios.

El padre de familia que lleva a sus hijitos también es un ejemplar distintivo de la platea. Los niños, demasiado chicos como para conservar la atención durante hora y media, corren de un lado para otro molestándote con la cornetita.

Todas estas especies de hinchas se localizan fácilmente en cualquier partido de fútbol. Sea de Nacional, sea de Peñarol. Es mentira eso de que sus hinchadas son distintas. Están compuestas por el mismo estilo de personas.

Explico brevemente: cada uno de nosotros tenemos un hincha espejo. En la vereda de enfrente seguramente vayamos a encontrar a alguien muy similar a nosotros. Físicamente, obvio. Pero también en cuanto a su manera de ser, de actuar. Probablemente con la misma pasión por su equipo que nosotros por el nuestro. Somos todos hinchas del fútbol uruguayo. En esencia, no hay colores que nos diferencien.

FOTOPERIODISMO II: práctica II

RETRATO: Michel Mary

El atleta uruguayo Michel André Mary Gómez, de 23 años, volvió en la noche del pasado lunes de competir en Chile donde consiguió dos medallas de plata y una de oro. De todas maneras, Michel lucha con diversas dificultades para poder entrenar con la tecnología y las comodidades ideales con las que sí entrenan la mayoría de los competidores de los demás países. Según su entrenador Lionel De Mello, el joven sanducero es "el velocista con mayor futuro dentro del deporte uruguayo". No en vano es uno de los diez privilegiados a los cuales el Comité Olímpico Uruguayo le otorgó una beca económica que les permita dedicarse de lleno en el deporte -en este caso, el atletismo- con miras a las próximas Olimpíadas. 

El 25 de mayo viajará a Bolivia con el objetivo de mejorar su marca personal. Luego, recalará directamente en Argentina, donde disputará el próximo Sudamericano.


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