martes, 8 de junio de 2010

“ES EL PRIMER ORGANISMO SINTÉTICO QUE SE HA FABRICADO JAMÁS”

Craig Venter: vida artificial


La bacteria creada en los laboratorios del bioquímico estadounidense es una célula, con la particularidad de que no proviene de otra, sino que fue creada con ADN artificial.


Craig Venter logró -luego de 15 años de investigaciones- construir por primera vez un cromosoma sintético a partir de compuestos químicos en su laboratorio. Los cromosomas son los principales componentes de las células; portan los factores de la herencia y el genoma humano (en la especie humana hay en total 46 cromosomas). El procedimiento consistió en inyectar el cromosoma artificial en una célula ya existente; de esta manera, la célula toma al cromosoma como propio y modifica sus funciones y características naturales en base a él.


El genoma, que es lo que conforma al cromosoma, contiene la información genética del organismo (sea cual sea), la cual le brinda sus características; define la fisiología del ser –en el caso del genoma humano, del ser humano-, aspectos físicos, rasgos que conforman nuestra personalidad, y todos aquellos elementos que formen parte de quienes somos (aspectos que llegan hasta el funcionamiento de los órganos, la fortaleza o malformación de los mismos). Esto quiere decir que, con el poder de crear distintos cromosomas sintéticos con genomas “dictados” por los científicos, existe la posibilidad de crear nuevos organismos con características aprovechables, diferentes, mejores a las ya existentes que permitan, por ejemplo, generar nuevas fuentes de energía, entre otras cosas. Este es el objetivo principal del experimento.


En declaraciones que realizó al periódico británico The Guardian, Venter aseguró que “es el primer organismo sintético que se ha fabricado jamás y lo afirmamos porque se deriva de un cromosoma totalmente artificial, fabricado con cuatro botellas de sustancias químicas en un sintetizador que arrancó con la información de un ordenador”. Por otro lado, otros idóneos en la materia aclaran que no han logrado realmente una célula artificial, ya que ésta no fue generada por completo a partir de elementos inertes. Se trata de un híbrido con la estructura natural de una bacteria y el material genético artificial añadido y adaptado a la misma.


De todas maneras, el proceso de Venter recién ha comenzado; el logro se limitó a la creación de la mínima unidad de vida, que se denominó Mycoplasma mycoides (bacteria natural en la que se inspira) JCVI-syn1.0. El nombre de la bacteria JCV refieren a las iniciales del investigador: John Craig Venter, y el 1.0 indica que es el primer modelo de la célula, por lo que se confía en continuar evolucionando. Según el científico, una bacteria artificial de este tipo podría convertir en hidrógeno un 10% de la energía solar. El bioquímico estadounidense afirma que la tecnología genética es capaz de multiplicar el rendimiento de un proceso natural 10.000 ó 100.000 veces.


Por otro lado, según publicó The Guardian, existen personas que no son tan optimistas respecto al reciente descubrimiento. Pat Mooney, director de un organismo internacional privado de control de las tecnologías cuestionó sus aplicaciones futuras. La biología sintética es un campo de actividad de alto riesgo, motivada por la búsqueda de beneficios. Declaró sus reparos sobre la creación de vida artificial al mismo tiempo que afirmó “que las formas de vida creadas en laboratorio pueden convertirse en armas biológicas y amenazar también la biodiversidad natural".

jueves, 20 de mayo de 2010

“ESTO NO PARECE FÚTBOL, PARECE GUERRA”

Además de las 50.000 personas que disfrutaron del mayor evento deportivo del Uruguay, fuera del estadio hay gente que lo “soporta” como puede.
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La previa a un clásico entre Nacional y Peñarol. Fanáticos de ambos equipos, vendedores de banderas y gorros, de maníes y garrapiñada; policías, coraceros, vecinos que nada tienen que ver con el fútbol, pero hoy sí. En horas se juega una nueva edición del súper clásico del fútbol uruguayo, lo que afecta tanto directa como indirectamente a la casi totalidad de nuestro país.
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Debido al amplio operativo de seguridad coordinado entre el Ministerio del Interior y Jefatura de Policía, ambas parcialidades deben acceder al Estadio Centenario por caminos preestablecidos. Los hinchas de Peñarol deberán ingresar por los accesos ubicados detrás de la tribuna Amsterdam, tanto los que van a esa tribuna como los que asistirán a las tribunas Olímpica y América. Por su parte, los parciales de Nacional lo harán por las calles aledañas a la tribuna Colombes. El estadio estará literalmente dividido en dos partes. “Es necesario hacer esto” explica Ariel Souto, un joven policía; “antes, cuando no se hacían estos operativos, todo lo que es Avenida Italia y Centenario era un campo de batalla”.
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Hoy, yendo por Avenida Italia y adentrándose en Las Heras, el amarillo y negro predomina por sobre los demás colores. Esa es zona carbonera. No parece ser “zona” de aquellas personas que a diario viven allí; la mayoría de las persianas están cerradas y no hay gente fuera de sus casas aprovechando el domingo de descanso. Los hinchas aurinegros -algunos- se encaminan al estadio, otros se entonan empinando un vino en caja. “Cada vez que juega Nacional contra Peñarol es lo mismo; esto no parece un partido de fútbol, parece guerra”, revela Rodolfo Aguel de 61 años, mientras un padre pasa de la mano con su pequeña hija, ambos vistiendo la blusa manya. “Las personas normales estamos obligados a cerrar las persianas, a no dejar a nuestros nietos jugar tranquilos en el frente. Todo por culpa de los violentos”; desde detrás de la reja de su casa -aislado de la zona destinada para los hinchas de Peñarol- Rodolfo denota indignación en sus palabras: “tienen que haber más policías, más detenciones, así se termina con todo esto”. Al parecer, los más de 1100 efectivos policiales destinados al evento no son suficientes.
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Avenida 8 de Octubre y Jaime Cibils. Sector tricolor. No se ve a nadie con colores aurinegros, es todo rojo, azul y blanco. Un grupo de veinteañeros caminan por la avenida rumbo a la sede del Club Nacional de Football, lugar de encuentro de la barra brava; cantan, gritan, fuman y toman alcohol sin importarles los probables controles de alcoholemia a los que podrían ser sometidos. “Vienen borrachos, algunos están tomando desde la mañana”, asegura Hilda Rocha, vecina que reside en la calle Jaime Cibils a una cuadra de la sede. “A la vuelta, cuando termina el partido es peor; siempre hay corridas, pedradas, vidrios rotos y problemas con la policía”; “a mi nieto, que viene siempre con el auto le pido por favor que lo entre. No va a ser la primera vez que algún coche se quede sin vidrios” agrega con propiedad.
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Más cercano al Centenario, Pablo Taboada de 36 años camina alrededor de su puesto gritando repetidamente y con voz grave: “¡banderas!”. “Tenés que estar atento de que no pase alguno de vivo y te quiera robar alguna”, cuenta Pablo mientras le da el cambio a un cliente. “Es un ambiente complicado, pero la mayoría es gente de bien, son los menos los malandros”. Pasa un padre con sus dos hijos y se lleva dos banderas de Nacional; “le guste a quien le guste hoy es cuando más vendemos” dice con una sonrisa.
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Se acerca la hora del partido. Algunas pequeñas corridas, embotellamiento para ingresar, nada más. En la radio afirman que son más de 300 los detenidos por disturbios de distinta índole. Algunos opinan que no parece en partido de fútbol, que se asimila a una guerra por el ambiente previo que se vive; otros aprovechan para ganar algún peso extra; 50.000 personas lo viven pasionalmente dentro del coloso de cemento y otras tantas desde su casa o desde bares; 22 jugadores dejan su máximo esfuerzo en la cancha. Lo cierto, es que el superclásico entre Nacional y Peñarol repercute directa o indirectamente en todo un país.

martes, 11 de mayo de 2010

EDICIÓN DEL PERFIL DE UN COMPAÑERO

PERFIL ESCRITO POR: JUAN IGNACIO TEJEDOR

martes, 4 de mayo de 2010

ESTRUCTURA DE REPORTAJE SOBRE CIUDAD JUÁREZ

TÍTULO. “LA MUERTE IMPARABLE”

Con este titular se refleja la principal característica de la ciudad de Juárez. Allí existe un alto índice de asesinatos por día, problema sobre el cual no se avizoran soluciones y que aumenta con el paso del tiempo. Al especificar en el antetítulo que se trata de un reportaje sobre Ciudad Juárez, genera intriga en el lector, ¿qué sucede en esa ciudad en la cual la muerte es imparable? La combinación entre el antetítulo y el título invita a seguir leyendo.

COPETE

Aquí, el escritor además de situar espacialmente a la ciudad en cuestión revela un dato clave: en Ciudad Juárez se registran una media de cinco muertes violentas por día. Este aporte, a la vez que le agrega información a lo escrito en el titular, da cuenta de la violencia que se vive en esa ciudad. Continúa brindando información sobre este lugar, lo que genera intriga por saber qué es lo que sucede en Ciudad Juárez que hay tantas muertes.

DESARROLLO

El periodista elige comenzar el reportaje relatando una situación particular: el asesinato de un niño de 14 años. Hace esto con la intención de afirmar lo que previamente mencionó tanto en el título como en el copete; en esa ciudad se suceden muchos asesinatos y nadie está a salvo de estos hechos. Cualquier persona puede ser asesinada en cualquier momento. Con estos primeros párrafos se deja clara esa sensación.

Tensión narrativa: la tensión narrativa la genera con la dureza de ciertos hechos que se suceden, y que por la naturaleza de los mismos son impactantes para el lector. Asimismo, para reflejar estas situaciones, Pablo Ordaz opta por citar el diálogo original; esto le da mayor credibilidad y cercanía con los hechos al reportaje. Ejemplo:

Es un vehículo oficial, un patrullero de la policía municipal. No le queda un trozo de chapa sano.
- ¿Una emboscada de los narcos?
- No. Los militares tenían instalado un control. Les dieron el alto. Los policías no quisieron parar. Los militares abrieron fuego. Los mataron a los dos.
Nada personal.

A continuación baja la tensión cambiando el tema y aportando un nuevo contexto. Es otro comienzo de una nueva pequeña historia –de las muchas- que recogió en su pasaje por Ciudad Juárez. Con un constante uso de frases cortas y contundentes aumenta el ritmo de la historia, otra buena manera de manejar la tensión.

Utiliza un orden cronológico. El primer asesinato que avizora, el encuentro con el policía, y los diferentes momentos que recorre junto a ellos hasta el final del operativo. El uso de citas para reflejar el verdadero pensamiento de aquellos que viven en esa ciudad, es también utilizado para relacionar las diferentes partes de la historia. Además, cada suceso narrado tiene las mismas cosas en común: el constante peligro de muerte, el narcotráfico y la relación con la policía y las fuerzas armadas.

El cierre es -como lo marca el título, el copete y el desarrollo del reportaje- con una muerte; de todas maneras, el autor deja en claro que vendrán más.

jueves, 29 de abril de 2010

ESTRUCTURA DEL PERFIL

Objetivo: revelar el lado humano de un barra brava. Su rol, está mal visto por la sociedad en general ya que siempre se lo relaciona con la violencia; tanto el entrevistado central como los secundarios revelan la verdadera historia que, en este caso particular, no se adapta a los prejuicios existentes.

Título: “LO MÍO ESTÁ MUY LEJOS DE LA CANALLADA Y DEL PATOTERISMO”

La elección de esta cita como título es marcar de entrada que el “barra” entrevistado no es como todos los demás, sino que, como mencioné en los objetivos, el rol que cumple no se relaciona con la violencia.

· En el copete intenté dejar en claro los temas que se van a tratar en el resto del reportaje, haciendo especial hincapié en el lado cotidiano del entrevistado: es una persona como todas las demás, tiene familia, hobbies y un trabajo. De esta manera invito al lector a que se intrigue sobre la vida de esta persona, él no es un violento más; tiene cosas para contar.

· El primer párrafo contextualiza a Ramón, permite conocer su relación cercana con el club y también su contacto con otra gente de la barra brava: él me espera acompañado de su mano derecha, individuo del que no se sabe su nombre.

· A continuación, preferí contar su conexión afectiva con el club. Por qué por qué ama tanto a este equipo de fútbol y cuál es la razón por la cual, al contrario de lo que cualquiera podría pensar, el capo de la barra es encargado de la seguridad en las tribunas. En este párrafo se presenta esta paradoja y se aclara que además de cumplir ese rol, él es funcionario del club (para mayor credibilidad, creí conveniente poner el testimonio de un dirigente).

· Luego, se aclara cuál es la verdadera postura de este personaje ante la violencia. Esto permite seguir comprendiendo a este individuo, ayuda a muchos lectores (que soy consiente de que tienen cantidad de prejuicios sobre las barras bravas) a cerciorarse de que la lucha de esta persona contra la violencia es verdadera y no sólo de la boca hacia afuera.

· El siguiente párrafo sigue ahondando en la personalidad de Ramón, los valores que maneja y las razones por las cuales ha sido líder de la barra por tanto tiempo.

· Luego de haber hablado suficiente sobre su personalidad, en el quinto párrafo cambié de tema: en él se cuenta la estrecha relación que mantiene con la dirigencia del Club Nacional de Fútbol, e incluso con los jugadores del plantel. Se revelan datos que no son de público conocimiento y que mantienen enganchado al lector, ya que se revelan historias que generalmente se mantienen ocultas; la relación entre la barra de un club con su dirigencia y los jugadores (en cualquier equipo) es algo que se sabe que existe, pero no se conocen los “entretelones” de la misma.

· Posterior a este párrafo que vuelve a enganchar al lector, vuelvo a contar la otra cara del “barra”: su familia, su casa y los trabajos que ha tenido. Lo presento como persona común y corriente. Asimismo, también presento su faceta artística y el rol que cumple en la murga que fundó, lo que amplia el conocimiento sobre la personalidad de Ramón.

· En el párrafo de cierre pretendí recoger frases que definieran lo que es Ramón como persona por parte de aquellos que lo conocen en todos los ámbitos: dirigencia, jugadores y la murga. Está todo nucleado por su amor a Nacional, razón por la que cumple todas las funciones que cumple dentro del club.

miércoles, 28 de abril de 2010

"LO MÍO ESTÁ MUY LEJOS DE LA CANALLADA Y EL PATOTERISMO"

Ramón Jesús: líder de la barra brava de Nacional



A sus casi 50 años ocupa un lugar sobre el cual se tejen infinitos prejuicios, se cuentan distintas historias y acerca del que poco se sabe. Ramón Jesús -corpulento, canoso, de andar confiado- es el líder de la barra brava del Club Nacional de Football. Pero su vida no gira solamente en torno a su rol de barra, sino que es una persona como cualquier otra, un hombre “común y corriente”, según se define; tiene una familia a la que proteger, trabaja para pagar las cuentas y vive desde cerca la inseguridad reinante en la capital uruguaya. “Me parece que la gente no se puede imaginar que tengas otro tipo de vida”, dice. Asimismo, combina su papel en las tribunas con su labor como funcionario del club: velar por la seguridad en todos los espectáculos deportivos y eventos institucionales en los cuales se presente Nacional.

Son las siete de la tarde de un frío sábado en la ciudad de Montevideo. Sentado frente a la puerta de la sede social del Club Nacional de Football se encuentra Ramón Jesús, con una tranquilidad y confianza, como la que cualquier hombre puede tener sentado en el porche de su casa. Lo acompaña su mano derecha a la hora de comandar en las tribunas, un individuo delgado y bajo -en contraposición de lo que se observa en “el gordo” Ramón- sin nombre pero con un apodo, el “Sapo”.

El número uno de “La Banda del Parque” -como se hace llamar la barra tricolor- tiene 49 años y se vincula a la institución desde que puede recordar. “En Nacional estoy desde siempre, jugué al baby fútbol acá hasta la quinta división, y también jugué al básquetbol. Tuve a una gloria de Nacional como técnico: el "chango" Escalada” -agrega como si no se pudiese permitir dejar afuera a un ídolo de la institución-. Predestinado como pocos a estar ligado a Nacional, en el festejo de su cumpleaños número once, el nueve de junio de 1971, el conjunto albo se consagró por primera vez en su historia campeón de la Copa Libertadores de América (tras ganarle a Estudiantes de la Plata dos tantos contra cero); “un regalo del que no me voy a olvidar jamás” confiesa con los ojos entumecidos y la voz quebrada. Comenzó a frecuentar la barra desde los 15 años, época en la cual las dos hinchadas (Nacional y Peñarol) iban juntas a la Ámsterdam; desde ese entonces le es difícil ubicar un partido en el que no haya acompañado al equipo, revela con orgullo. Su función, como lo expresa Aparicio Ponce de León -gerente de prensa del club- es la de bregar por la paz de los espectáculos deportivos y eventos institucionales en lo que participa Nacional. Ramón Jesús es funcionario del Club Nacional de Football.
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Su visión en cuanto a la violencia existente en la sociedad, permite comprender las funciones apaciguadoras que cumple en la barra brava de Nacional. “El tema es que desde el 2000 (año en el que asumió el liderato de la barra) hasta ahora, la violencia se ha incrementado en toda la sociedad” –dice. “Lo que me parece que está a la vista, es que los índices de violencia doméstica y de homicidios por robo han aumentado. Eso te marca que la sociedad ha crecido mucho en violencia en todos lados, lo que se refleja un poco en el fútbol. Igual soy de los que tiene el pensamiento de que en el fútbol es donde menos violencia hay, las estadísticas lo cantan así” –añade cómodamente sentado detrás de un pequeño escritorio ubicado en el hall central de la sede social. De todas maneras, el “barra” tricolor confiesa que “antes te encontrabas si querías”, y que ahora no hay enfrentamientos con hinchadas rivales, porque “los últimos gobiernos han mostrado inquietud por darle prevención al tema”, medidas que considera acertadas. Asegura que jamás fue violento, y que los códigos no se pierden nunca por más edad que se tenga; “es mentira que por ser joven tenés que ser violento. Podés tener más energía, pensar menos las cosas, ser más inconsciente, pero no ser violento”.
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El respeto mutuo que Ramón pregona, es una de las razones por las cuales se ha mantenido como líder de la barra durante diez años, antigüedad que nadie había logrado ostentar. “Lo que pasa que tenés que tener personalidad, aparte de imponer respeto tenés que demostrarle a la gente que puede confiar en vos” – dice resaltando constantemente los pilares de su personalidad, que lleva con orgullo. “Me conduje siempre de una misma manera, con códigos y principios gracias a los cuales me gané el respeto tanto de la gente de Nacional como de los rivales”. En cuanto al lado violento que todo barra brava parece tener, afirma que “casi siempre que tuve que reaccionar por la fuerza o con violencia fue en defensa propia y en inferioridad numérica. Lo mío está muy lejos de la canallada, el patoterismo y esas cosas” –aclara distanciándose de cualquier posible comparación.
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A diferencia de la creencia popular, el contacto entre las barras bravas y la dirigencia de los equipos de fútbol existe. En el caso de “La Banda del Parque”, Ramón asegura que no tiene nada que ocultar; “el contacto que tengo con la dirigencia es muy bueno por el hecho que dentro de la institución me gané un respeto. Me he hecho respetar pero a la vez yo respeto mucho a la gente y se han dado cuenta de que soy una persona con la que podés hablar como cualquier otra”, termina mientras endereza su posición en la butaca y cruza los brazos. Por su lado, los dirigentes tampoco vacilan en revelar la existente relación entre ambas partes; “es un aspecto saliente el que Nacional por suerte ha desarrollado. Hay un permanente diálogo entre los referentes de la hinchada y los directivos para tratar de llevar a cabo los espectáculos en paz. La relación es constante” -afirma Aparicio Ponce de León. El contacto es evidente, de lo contrario, Ramón no se encontraría en esa pequeña oficina ubicada en el interior de la sede, de nochecita, en un horario en el cual el “palacio de cristal” de la Avenida Ocho de Octubre no se encuentra abierto a todo público. Las luces están apagadas y de fondo se escucha un constante ruido que retumba y ensordece: los muchachos de los bombos están practicando para luego demostrar lo ensayado durante el partido. Acostumbrado al ambiente, confiesa con algo de resentimiento que, a pesar de la buena relación entre la barra que el comanda y la dirigencia, ésta no los apoya económicamente. “En estos momentos lo tienen prohibido por el protocolo que se firmó” -agrega haciendo referencia al nuevo estatuto de la AUF, el cual prohíbe a los clubes financiar las barras de aliento.
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Pero los vínculos y conexiones del capo de la barra bolsilluda no terminan allí. Gustavo Varela, actual integrante del plantel principal del Club Nacional de Football, reconoce tener “una linda amistad de muchos años, desde que estuve en las inferiores del club”. Dice que Ramón siempre ha estado con el plantel, e incluso los acompaña en los viajes al exterior por Copa Libertadores; además comenta que siempre antes de los partidos “él está en Los Céspedes -complejo deportivo donde se entrena el equipo de primera división- para alentarnos y para darnos el visto bueno de que la barra va a estar siempre acompañándonos”. De todas maneras, la relación no se basa en dar todo sin esperar nada a cambio; los jugadores retribuyen el apego a la causa: “dentro de lo que se puede ayudar, ellos nos comunican siempre que, por ejemplo, para viajes se les puede dar una mano en algo, y los jugadores estamos a las órdenes” –reconoce Varela.
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Por otro lado, aparte de la ardua tarea de controlar a los numerosos grupos de personas que se reúnen en la popular tricolor, Ramón Jesús vive una vida como la de cualquier otro ciudadano montevideano. Reside en el barrio Flor de Maroñas junto a su esposa y un nieto del cual se encarga; reconoce que su familia a veces teme por él; “sobre todo porque he recibido llamadas amenazándome y muchas veces atiende ella (su esposa). Cuando atiendo yo no hay problema, siempre les digo: “¿Sabés dónde vivo? Venite que te espero así me podés cagar a tiros” –aunque nunca fue nadie, asegura. Asistió a la escuela Manuel Belgrano, y cursó el liceo en el Dámaso Antonio Larrañaga; tuvo una infancia “normal y bastante feliz” –recuerda. Para pagar las cuentas, a lo largo de su vida trabajó de todo un poco, “te puedo decir mil trabajos” -dice. “Hace tiempo trabajaba en el control de ómnibus de Arenal Grande; actualmente soy artesano en cuero y bueno, trabajo para Nacional” -añade con orgullo. Asimismo, recuerda viejos tiempos en los que trabajaba en la puerta de W Lounge (local bailable ubicado en el barrio Parque Rodó); “entré ahí porque soy de confianza del dueño. Después lo dejé porque tengo una actividad artística, salí trece años en carnaval. Desfilé en “Las Cuarenta”, una murga muy buena que había antes, y en Paysandú salí en varias murgas también; además trabajé en una obra teatral. Me parece que la gente no se puede imaginar que tengas otro tipo de vida” –añade con cierto recelo.
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Actualmente, forma parte de la murga de Nacional, denominada “Los del Parque”. “Soy uno de los dos que la creamos” –cuenta; “conversando con Daniel `pela´ Núñez, que es un gran artista, surgió la idea de combinar nuestras pasiones –Nacional y el carnaval- y así formar la murga. Hoy puedo decir con mucho orgullo que, sin mucho alarde de prensa, tenemos más de 2000 discos vendidos”. Por otro lado, aclara que la murga no tiene relación alguna con el grupo que comanda en las tribunas; “el `pela´ Nuñez es el único, pero los demás son gente de la hinchada, no de la barra”. Hugo Márquez, integrante de “Los del Parque”, dice que “además de ser una de las voces, Ramón es el que lleva el grupo adelante, se encarga de la organización y de que el trabajo sea serio”.
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“Es un gran hincha, una gran persona, con la tranquilidad y serenidad necesarias para la labor que realiza”, opina Aparicio Ponce de León. “La verdad que se ha comportado en cada estadio que ha ido notablemente y eso es un ejemplo para el fútbol uruguayo” dice Gustavo Varela. “Comparte todo, es una persona responsable y atenta” cuenta Hugo Márquez. Su fuerte personalidad, el respeto que brinda e impone y los códigos que maneja, lo llevaron a destacarse como líder en varios ámbitos. Hoy en día es funcionario del club que ama, la cabeza principal de una de las barras de aliento más numerosas del país, y es también el integrante principal de la primer murga oficial de un equipo de fútbol. Todo nucleado por una pasión Nacional.

martes, 6 de abril de 2010

PRÁCTICA DE CLASE 06/04/2010

PARTE DE UNA NUMEROSA FAMILIA, LE HORRORIZA SENTIRSE SOLA

Ser la novena entre diez hermanos ha acostumbrado a Francisca Otegui a estar en eventos multitudinarios y siempre rodeada de mucha gente.

Su ardua capacidad de autocrítica, añadida al estrés con el que convive gracias a su carrera universitaria, son rasgos que definen la personalidad de la joven estudiante de Comunicación. La admiración que siente por su madre, así como la cualidad de ver lo mejor en cada persona, dice, son sus mayores virtudes.